Caín – José Saramago

by Alexander C. Andrade on 16/12/2009

Buscando información de un libro que me interesa, encontré un nuevo blog similar al mío, con reseñas de libros que ya he leído, y algunos que aún no. Este es uno de esos libros ahí reseñados y que yo no había leído, por lo que me propuse conseguirlo y, dado a que es breve, interrumpí mi lectura actual para poder terminar este otro.

CAINEscuché hablar de Saramago desde hace algun tiempo ya, cuando NRP888 publicara su reseña de Las Intermitencias de la muerte, posteriormente a eso, escuché acerca del premio nóbel a la literatura, de su blog y de algunos otros de sus libros. Quise leer El viaje del elefante, pero debo decir que no pude terminar de leerlo. Lo tengo por ahí y lo dejé a medias. Simplemente no pude, la lectura no me atrapó. Cuando me recomendaron Ensayo sobre la ceguera, lo conseguí y la experiencia fué por mucho muy diferente. Si me preguntaran, comentaría que quizás el estilo de escritura de Saramago se ha ido puliendo con el tiempo, y pienso eso más ahora leyendo este nuevo libro del mismo Saramago, donde con humor aborda un tema interesante: el paso de Caín por la historia.

Resumen

El libro inicia en el génesis, o la visión de Saramago de lo que debió haber sido el génesis, y supongo que no puede evitar la socarronería al describir la probable ascendencia de Abel, el hijo primogénito de la primera familia. Narra la expulsión del paraíso y de cómo los primeros humanos se enteraron que no habían sido los únicos y quizás ni siquiera los primeros, pues se unen a un grupo de caminantes con quienes aprenden a valerse por sí mismos en el mundo al que han sido condenados a vivir. Así nace Abel y luego Caín. Ambos viven en armonía familiar hasta el día en que ambos, un Abel dedicado a la cría de animales de granja y un Caín dedicado a la agricultura, comienzan a dedicar ofrendas a su dios. Y los problemas comenzaron porque el humo de las ofrendas de Abel iba directo al cielo y el de las de Caín se dispersaba sobre su cabeza. Las ofrendas de Caín eran rechazadas por el dios al que eran dedicadas, y cuando Abel comenzó a burlarse y mofarse del evidente favoritismo de dios, Caín lo mató. Y lo mató simplemente porque no podía matar a dios, a quien consideraba culpable en primera instancia de su homicidio. Sabemos por la biblia que dios maldijo a Caín, le condenó a vagar y a no ser asesinado por humano alguno.

Y así, vagando, Caín llega al primer poblado, donde busca un trabajo para subsistir y lo encuentra en las tierras de Lilith. Es alimentado y puesto a trabajar amasando el barro con los pies, hasta que Lilith se fija en él y lo lleva a su palacio a trabajar para ella, nominalmente como su portero, pero en realidad como su amante. El marido de Lilith intenta matarlo y aquí Caín verifica el cumplimiento del trato que dios hiciera con él después del asesinato de Abel: a Caín ningún humano habrá de matarle. Luego de dejar embarazada a Lilith y darle a su esposo un heredero, abandona esas tierras y pasa a presenciar el sacrificio (o casi) de Abraham a dios: su hijo Isaac. Y de hecho fué el quien detuvo el brazo ejecutor de Abraham, dado el retraso del ángel que había sido enviado para tal fin. De acá pasa Caín a presenciar el alboroto de lenguas alrededor de la torre de Babel, y luego la destrucción de Sodoma y Gomorra, para pasar luego a presenciar la masacre de los Israelitas luego de la adoración del becerro de oro. Aquel dios debería estar muy inclinado a la maldad luego de arrasar dos ciudades a fuego vivo, incluyendo a sus niños, y haber permitido el asesinato fratricida entre los Israelitas por adorar a un becerro de oro. Y pensar que Caín fue condenado a vagar errante hasta el fin de sus días por haber asesinado a su hermano. Presencio asimismo la batalla contra los madianitas y la caída de Jericó, la derrota de los israelitas en ai, causada por la desobediencia de un solo israelita, y de la forma en que éste y los suyos pagaron por dicha desobediencia. Luego de contentar de manera tan cruel al dios de bondad, cayó ai, maquedá, libná, laquis, eglón, hebrón y debir, cuyos habitantes fueron tambien masacrados. Harto de tanta muerte y destrucción, Caín abandona a los israelitas, y no se queda a presenciar el día en que dios detuvo el sol (o así lo narran las historias escritas por los vencedores) para que Israel pudiera vencer a los reyes amorreos.

Caín regresa al palacio y a los brazos de Lilith, a quien cuenta lo que ha presenciado en su errar. Conoce a su hijo, Enoc y se informa de la suerte de Noah, el marido de Lilith que quiso asesinarlo, quien murió años atrás. Caín vuelve a errar en su trajinar entre el pasado y el futuro, o como el mismo Caín lo llama para no enredarse con temas que aún no se han inventado, los diferentes presentes ante los que aparece de cuando en cuando. Así es como llega a la ciudad de Uz y trabaja con Job, justo a tiempo para presenciar las desgracias que le sobrevendrían por una apuesta entre dios y el diablo. Parte nuevamente dejando a Job en la miseria y llega al área donde Noé construye su arca, donde se reencuentra con dios mismo, en una aventura que deja en entredicho la continuidad de la especie humana.

Comentarios

El libro es corto, entretenido y en muchos tramos, divertido. Creo que cualquiera que medio haya leído a Saramago o que haya escuchado sobre él sabrá de su agnosticismo (o ateísmo). Esta cualidad es prácticamente la que se percibe a lo largo del libro, cuestionando lo mismo que cualquiera se ha cuestionado del antiguo testamento, del dios guerrero, del dios de los ejércitos.

Definitivamente, un excelente libro.

Rating: ★★★★★

{ 2 comments… read them below or add one }

1 Hernan Once June 18, 2010 at 09:28

La expresión final “Definitivamente un excelente libro” debe venir acompañada de “para los ateos” por que para los católicos no tiene nada de bueno.
Saludos
Hernan

Reply

2 lawty July 15, 2010 at 13:36

re malo ese libro

Reply

Leave a Comment

Previous post:

Next post: