Claro* que te amarramos más

by Alexander C. Andrade on 14/07/2007

Hace mucho tiempo que no pago por un celular. De hecho hubo un tiempo que no usé celular: no lo necesitaba, de hecho, hoy no lo necesito, pero me ha ayudado a no usar más mi línea fija.

No soy muy amigo de las conversaciones telefónicas largas, digo lo que tengo que decir y nada más. Si tengo algo más extendido que platicar con alguien prefiero hacerlo personalmente, ya sea visitándole o reuniéndonos en un café. (Tengo tarjetas frecuentes de dos cadenas de cafeterías).

Al finalizar un proyecto hace dos años decidí comprar un celular para estar siempre disponible por cualquier oferta que pudiera surgir. Escogí el aparato por publicaciones de prensa, fuí al establecimiento y compré el teléfono. Esa era la segunda vez que compraba un teléfono, los demás los obtuve gratis por el contrato de servicio.

Por consiguiente, tampoco pagué una enorme cantidad por el teléfono. Hace un año aproveché una promoción al renovar mi suscripción a un periódico y tomé un celular CLARO. Hoy pasado un año quise cambiar mi aparato, y como no soy amigo de tener el último celular con las mejores funciones (me interesa más que sea pequeño y que luzca bien) decidí aprovechar una promoción de CLARO de un teléfono al ridículo precio de 12 más IVA (en realidad terminé pagando 16.56 porque además del IVA tenés que comprar el SIM card y tenés que pagar la activación).


La idea era intercambiar las tarjetas SIM y así poder cambiar celular cuando lo necesitara. Pero la sorpresa es que a cambio del ridículo precio, CLARO me ha prohibido de la manera más efectiva intercambiar el chip: te dan el teléfono con el SIM literlamente pegado con Crazy Glue. Prácticamente imposible de remover y por tanto de intercambiar.

Imagino que la idea de TELECOM es que no te aprovechés del bajo precio de los terminales para terminar activándolos con sus competidores. Lo malo es que tampoco puede intercambiarse con chips de su misma compañía, lo que hace que mis 16.56 hayan sido literalmente tirados a la basura, ya que a menos que encuentre una forma de despegar el chip sin dañar el aparato, simplemente tendré que botar el teléfono o regalarlo.

En realidad creo que es una pésima forma de fidelizar a un cliente, pero de que es efectiva para TELECOM, supongo que lo es. La advertencia es por tanto que si tenían la misma idea, mejor desistan, y si un precio bajo en un competidor de TELECOM les parece bajo, mejor se aseguren que ellos no usen esta práctica.

Saludos.

*CLARO es una marca registrada por su respectivo propietario

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1 Elena de Troya July 15, 2007 at 06:58

Con lo que señalas habría que tener presente siempre nuestros derechos en tanto que consumidores y no dejarnos estafar declarada o veladamente por los vendedores.

Agregando otro aspecto al tema de los celulares, señalaría la mala educación de algunos de sus usarios compulsivos y celldependientes. ¡Uff! Personalmente cuando me llaman a mi o llamo a otros, trato de acortar las comunicaciones y si sospecho,que por razones fuera de mi voluntad, serán largas, acostumbro retirarme de la persona o del grupo con quien estoy pues entiendo que no les interesa escuchar mi conversación (a mi tampoco escuchar la de ellos). Es más, si deseo aprovechar el tiempo con alguien que no veo muy seguido y si no espero ninguna comunicacion urgente no respondo a las llamadas (me digo que si es importante dejarán mensaje) o apago el cell. Recuerdo que para una fiesta de fin de año, una amiga se la pasó literalmente hablando por teléfono en la mesa, haciendo o recibiendo llamadas; comió con el tenedor y cuchillo en cada mano y el cell colocado entre el hombro y el oído. Ver para creer.

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